martes, 16 de enero de 2018

Navidades intensas.

Las Navidades con hijos toman otro sentido. Antes las Navidades eran sinónimo de vacaciones, nieve y resacas. Ahora son sinónimo de intensidad, en su más amplio espectro.

Todo es intenso en Navidades. La emoción de jomío, los cabreos del gemelo NT, la tranquilidad del gemelo con autismo, las resacas de gintonics, el extracto de la VISA… Todo intenso. Si de ti dependiera las Navidades pasarían desapercibidas porque eres una rancia. Una rancia de cojones para ser exactos.

Como no te gusta cocinar, te lo montas de tal manera que NINGÚN día tengáis que comer en vuestra casa. Eso quiere decir que en tu casa no entra ni una pata de gorrino, ni una tableta de turrón ni nada fuera de lo habitual que signifique fiesta y despiporre. 
Y como no vais a vuestra casa más que a dormir, no te molestas ni en decorarla. Lo más parecido a decorar que habéis hecho ha sido transportar al salón el árbol de navidad como si fuera un cadáver desde el cuarto de Jomío, donde llevaba ejerciendo de luz quitamiedos desde octubre. Y ni belén ni ostias.

No cocinas, no decoras y no celebráis en vuestra casa ninguna súbita aparición por generación espontánea de regalos. Ni Tió, ni Papá Noel, ni Reyes. Nada. Todo en casa de los abuelos. Así ellos disfrutan y tú lo gozas sin preocuparte por nada más que por comprar los regalos de las fieras. Que encima con San Amazon se reduce a hacer unos cuantos clics y los regalos llegan envueltos y listos directamente a las casas de los abuelos. Magia potagia

Lo dicho, nadie te gana a rancia. Y eso que es una época que te encanta, porque eres rancia, no gilipollas.

Te encantan las lucecitas, la música, el frío, el ambiente y sobre todo te encanta el follón familiar. Te encanta que os juntéis todos en casa de los abuelos, que haya muchos niños colgados de las lámparas por el exceso de azúcar,  te encanta ir de compras furtivas de última hora de regalos y pasar fin de año en casa sin canguro, en pijama y con pintas de venir de vender droga brindando con "agua-pica". Bueno, mentira, sueñas con volver a pasar un fin de año maquillada como una puerta y borracha como las grecas. Por cierto ya tenéis canguro confirmada para el lunes 31 de diciembre de 2018. ¡Yuhuuuuu!.

Pero sobre todo te encanta la intensidad del día de Reyes. Con niños todo se torna intenso, hasta el niño en sí. Si no que se lo pregunten a Lady O que a la llegada de los Reyes a Iaioland envió a tomar viento su flema británica y los 16 kilos de sobrina que tienes y que estaban reposadamente sentados en el cuello de su madre, tu hermana, entraron en convulsión en cuanto hizo contacto visual con Melchor. Se abalanzó hacia adelante casi cayéndose al suelo y empezó a gritar: 

“REYYYYYY, REYYYYY… ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAS!! ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAAAAAAAAAS!!"

Tu británica sobrina estaba dispuesta a descalabrarse embarcadero abajo por unas braguitas. ¿¿¿Se puede pedir a los Reyes Magos un regalo más auténtico??? Don't think so... <3

Otros sin embargo, lejos de gritar se quedaron dormidos (intensamente) encima de su padre.




Gritando o roncando pero siempre todo intenso en vuestra familia.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Viajar con niños.

Esa deliciosa tortura a la que los padres os resistís a renunciar. Al menos en vuestro caso.

Recientemente os habéis recorrido más de 3.000km por Europa con vuestra estirpe EN COCHE. Sí, en coche, ese receptáculo cerrado donde el culo de uno termina donde empieza el del otro.

Hombredepacienciainfinita y tú sois unos amantes de los road trips, viajes en coche de toda la vida. Cuando os conocisteis viajabais mucho en coche. Los dos solos, enamorados y libres. En el coche solo ibais vosotros dos y el reproductor de CD’s.

Ahora vais vosotros dos, tres energúmenos, un carrito gemelar, mil bolsas de viaje y una docena de “por si acasos”:

Por si acaso tienen hambre.
Por si acaso tienen sed.
Por si acaso tienen frío.
Por si acaso tienen calor.
Por si acaso se aburren.
Por si acaso vomitan.
Por si acaso vuelven a tener hambre.
Por si acaso se pelean.
Por si acaso se cagan.
Por si acaso no se duermen.
Por si acaso dan por culo.
Por si acaso dan mucho por culo.

Y aún y así debes reconocer que son carne de coche, como sus padres. Tenéis la marca en este último viaje por Europa: 3 países en 5 días, 3.500 km, viajes de 15 horas, de las cuales el trío calavera solía dormir 11 del tirón. No os podéis quejar. Sólo tuvisteis cuatro percances, uno por chico.

Percance#1: Leo.

En cuanto parasteis en un área de servicio a Leo le empezó a asomar la mierda por encima del pañal. Así que te fuiste directa al cambiador con él y cuando lo tenías desnudo de cintura para abajo pero con todo el culo aún pringado de mierda huyó de la sala porque no habías corrido el pestillo y empezó a correr entre la gente con el culo lleno de chorretones marrones.


No sabéis lo que es correr con las manos pringadas de mierda detrás de una hiena histérica con el culo sucio al aire entre gentes de bien. Además este gemelo es el que tiene autismo y no siempre responde cuando le llamas, ni reacciona siempre al berridomadre comunis. Que tensión copónbendito… Rezabas para que no tocara nada ni a nadie. Finalmente le diste alcance y lo cogiste en brazos por las axilas manteniendo el culo en cuarentena del mundo y de toda vida humana y te encerraste con él en el cambiador.


Percance#2: Mass.

Mientras pasabas el pestillo en la puerta de cristal para que no se repitiera la escena visualizaste al otro gemelo SOLO llorando atrapado entre dos puertas automáticas aporreando sus manitas contra el cristal porque las puertas no detectaban su presencia y no se abrían. Encima la puerta de su espalda daba a la gasolinera y si alguien pasaba y se la abría seguro que iba a huir corriendo hacia los coches. I N F A R T O G O R D O G O R D Í S I M O.

En ese momento apareció frente a ti al otro lado de la puerta de cristal el padre con cara de satisfacción tras conseguir entenderse en francés con la chica de la caja y cargado de bocadillos.

“¿De qué lo quieres?”

Tu respuesta fue muy concisa, directa y eficaz: “¡¡¡¡¡¡LEOOOOOOOOOO!!!!!” Con los ojos fuera de tus órbitas y señalando con mirada asesina a sus espaldas. A lo que una voz de 7 años que se había plantado al lado del padre dijo: “Es Mass, a Leo lo tienes secuestrado tú”.

Menos mal que tu marido aún conserva sus reflejos de portero y salió disparado a liberar al gemelo atrapado dejando a Jomío a cargo de los bocadillos.

Y ojo al concepto de tu hijo mayor de tus capacidades como madre, que te llevas a uno de sus hermanos para cambiarle el culo y considera que está secuestrado.

Percance#3: Jomío.

El siguiente percance fue al cabo de 600 kilómetros tras recibir en pleno cogote un proyectil de salpicadura de vómito de Jomío. Como buena madre histriónica que eres, cada dos minutos te girabas para comprobar que seguían ahí detrás los tres. Y en una de éstas Jomío abrió el gaznate sin previo aviso ni queja y salió disparado un festival de ácidos hacia tu persona, en realidad hacia el cambio de marchas. Tuvisteis que hacer parada técnica en mitad de la autopista. De noche, lloviendo y con Jomío en calzoncillos bailando una sardana en la cuneta limpiasteis el desaguisado con las todopoderosas y corrosivas toallitas húmedas de bebé. Mientras tanto los gemelos siguieron roncando, ni se inmutaron a pesar del coche totalmente abierto, el frío y la lluvia. Tus hijos no duermen, entran en coma.


Percance#4: El padre.

Más que percance fue poner a prueba el sistema nervioso y umbral de la paciencia de ésta, la que escribe. Al padre de tus hijos le entró la puta cabezonería de querer atravesar con un solo depósito y sin repostar desde Luxemburgo hasta España, atravesando Francia entera. De noche. Con tres niños. Lloviendo a cántaros. 
Lo conseguisteis pero llegasteis a la Junquera con el coche seco como una pasa, tú histérica perdida porque no soportas ir en reserva y vuestro matrimonio colgando de un hilo. Y mientras tanto tus tres fieras roncando plácidamente totalmente ajenos a la tragedia en la parte delantera del coche.

Debes reconocer que viajar en coche con tus hijos es de las cosas más fáciles que podéis hacer, y de las que más os gustan a los cinco sin excepciones. Yes we can!

lunes, 4 de diciembre de 2017

Siempre positivo, nunca negativo.

Hace una semana saliste del armario azul compartiendo públicamente que uno de tus gemelos tiene autismo. Y oye, que maravillosa manera de recibir amor y cariño desde todas las partes del mundo hecha un bicho bola en el sofá de tu casa. Fue una experiencia religiosa (muy muy guay, para los millenials).

Y como escribir te debe alinear lo chacras porque te sienta de putísima madre, no vas a dejar de hacerlo. No pretendes erigirte como una experta en autismo porque nada más lejos de la realidad, como dice Melissa Tuya: “Yo no soy experta en autismo, yo soy experta en mi hijo, que tiene autismo”.

Una de las muchas cosas de las que te has dado cuenta con el autismo de tu hijo es que no se te va el sentido del humor ni con agua caliente y te congratulas por ello. Eso no quiere decir que no tengas tus momentos, momentitos y momentazos de drama, llorera y bajón, que haberlos haylos y los seguirá habiendo. Pero también hay momentos en los que en el mismo bajón te descubres abrazada a tu hermana llorando y diciéndole entre hipadas de mocos: “hi….hi..hiii……Leo tiene autismo….buaaaa…buaa…..no sabemos si algún día hablará…hiiiii…..y su gemelo ahí al lado...hiiii.....como una cotorra hablando con desconocidos…buaaa…que ya podría ser a veces un poquito más autista como su hermano y no dar por culo al prójimo …buaaaa…buaaa…..” Que la pobre de tu hermana no sabe si reír, llorar o las dos cosas a la vez.

Así que como el positivismo no hay que perderlo te has permitido la licencia de hacer una lista de las cosas positivas que le encuentras al autismo de tu hijo, porque no va a ser todo malo. A saber:

  • Le encanta viajar en coche. Aguanta muchísimas horas y es el pasajero ideal: no da la brasa. El problema está en que para él un trayecto no se considera viaje si no necesitas el pasaporte y tres monedas distintas. Un trayecto de 8 horas en coche lo considera un paseo por el extrarradio de su casa válido para pasar un ratito, cortito.
  • En casa no monta escándalos. No le gusta torturar a sus hermanos y no genera caos. Promueve la tranquilidad.
  • No tiene síndrome de abstinencia de mamá. Te deja cocinar, leer, atender asuntos de trabajo y lo más importante de todo: CAGAR sola. El otro sigue pensando que la intimidad en el baño está sobrevalorada.
  • No hace daño. No tiene maldad ni malas ideas. Porque tirar una escoba por la terraza desde un ático no es maldad, es una clase práctica de física mecánica y los efectos de la gravedad.
  • El mundo desaparece para él cuando los números, las letras o la música entran en contacto con su materia gris. Lo que te permite echar algunas cabezaditas rápidas muy ricas porque sabes que va a estar los siguientes 20 minutos estático en su sitio.
  • Tiene una memoria soberbia. Ha aprendido a contar en inglés hasta 100 y se sabe el abecedario de memoria hacia delante, hacia atrás, en castellano, catalán e inglés. Mejor que tú.
  • No es nada rígido. Se adapta a todo sin dificultad. Le dices: “a dormir” y él solito se va a su cama. Al otro gemelo le dices “a dormir” y sufre convulsiones y posesiones demoníacas como poco.

En realidad, tu león de tirabuzones rubios sólo tiene una cosa negativa:
  • Tiene autismo.
Pero también te tiene a ti, a su padre, a sus dos hermanos cabezotas y amorosos, a vuestras familias, amigos y un montón de gente que sin conocerlo le envía energía positiva y buenos deseos. Es un niño que lo tiene TODO :-)



lunes, 27 de noviembre de 2017

Familia especial.

Y no lo dices tú. Lo dice la Generalitat. Y es que ya es oficial. Uno de tus gemelos tiene autismo. Se le ha reconocido un 35% de discapacidad y os habéis convertido en una familia numerosa de régimen especial.

Que a ver, que tu familia era especial tú ya lo sabías, para ti la más especial del mundo. A saber:

Tienes un marido que es una gran persona y una persona muy grande (arf…arf…). Trabajador, generoso y su paciencia no conoce límites. También es otras muchas cosas como un desastre combinando niños, pantalones y camisetas. Pero sobre todas las cosas es un buen padre y tiene una complicidad maravillosa con cada uno vuestros criaturos. Su talante conciliador y sosegado le convierte en un excelente mediador de conflictos, no como tú que eres polvorilla y el cabreo se te sube a la garganta en dos segundos y tienes que hacer un esfuerzo titánico para no blasfemar en arameo y convertirte en la niña del exorcista por un vaso de leche derramado.

Vuestro hijo mayor tiene siete años y es todo un personaje. Se encuentra en una fase muy bipolar en la que pasa de ser un adorable niño inocente de siete años a un pre-adolescente faltón que quiere ver tetas, pero todas sus maestras tanto en Barcelona como en Iaioland coinciden en que es un niño con muy buenos sentimientos. Y lo es. Él, sin saberlo ni pretenderlo, os inició en el mundo del autismo porque uno de sus mejores amigos de Barcelona tiene TEA y la manera cómo se entienden y se quieren es simplemente maravillosa. Es un niño fantástico.

Los gemelos. Doble sorpresa, doble trabajo y doble esfuerzo, pero también dobles raciones de besos, abrazos y risas. Son dos gotas de agua físicamente con sus tirabuzones rubios, pero radicalmente diferentes en temperamento. Uno en un extremo de la sociabilidad y la extroversión, y el otro en el otro extremo con un diagnóstico de TEA. Tus hijos tienen que ser siempre unos intensitos, en cualquier sentido, pero siempre todo intensito. Que no haya un minuto de paz en tu casa.

El gemelo normotípico (NT), así se llaman las personas sin ningún tipo de afectación, da mucho más por culo que el otro, pero muchísimo más, ande va a parar.

Mientras que el que tiene autismo es tranquilo, observador, dulce, nada rígido y se adapta a todos los cambios, incluidos los de rutina sin dificultad, el NT es un porculero profesional. Es simpático y extrovertido hasta doler, habla por los codos y es un brujo hipnotizador de abuelos que consigue lo que le da la gana, pero cómo se cruce, y se cruza mucho por cualquier gilipollez, monta unos pollos que si sigue vivo es porque cuando no está berreando como un energúmeno es la cosa más adorable y divertida que hayas visto en la vida. Tienes serias dudas de que este gemelo cumpla la mayoría de edad porque lo vas a matar antes, ya sea por adorable o por hijo de Satán.

Y tu león azul se llama Leo. Y tiene autismo. No habla ni muestra interés comunicativo ninguno pero es la personita más dulce que has conocido en la vida. Le gustan los números, la música y los macarrones del abuelo Garri. Es un niño sumamente feliz y afortunado porque tiene dos hermanos que le veneran y están mucho por él.

Jomío entiende la situación a su manera, y es el primero en venir corriendo hacia ti a grito pelado: “¡¡Mamá, Leo me ha pedido que le haga cosquillas y se las he hecho y me ha dicho ‘quiero más’!! ¿Ves cómo ya no es tan TÍMIDO???”. Y tú cagas amor. Y vergüenza porque lo ha dicho gritando cuando salía por la puerta de la escuela delante de todo el mundo. El gemelo NT le persigue por toda la casa para darle una galleta y le da besos en la cabeza, y a ti se te garrapiña la almorrana. Después monta un pollo de tres pares de cojones porque Leo se ha interpuesto en su camino hacia la tierra prometida (aka nevera) y te entran ganas de exterminarlo, pero te contienes. Estás segura de que Leo algún día hablará para poder enviar a la mierda a su hermano gemelo cuando le dan estos arrebatos.

También hay días duros, durísimos y duros de cojones. Pero ¿qué podéis hacer cuando avanzar es la única opción? Pues aprender a disfrutar del viaje y brindar por todos los éxitos.


También seguirás encomendándote a San Zen para no matar al NT en una de sus diarias performances de drama-queen porque le has acercado una zapatilla y él quería cogerla solo pero ahora que se la has acercado ya no la quiere, pero sí la quiere, pero “yo solo, déjame, sin tu ayuda, pero ayúdame coño, ahora ya no, pero qué haces, por qué me miras, ah mira una zapatilla voy a ponérmela, ya me la he puesto, ¿por qué lloras, mamá?”. Y así.

martes, 31 de octubre de 2017

El abuelo está malito.

Te estás planteando seriamente abrir un blog que se llame Dramabuelo porque lo de tu padre no es ni medio normal. No escribes más sobre él porque no quieres abusar pero podrías retransmitir su vida a diario y sería un éxito. No sabe la humanidad el showman que se está perdiendo.

Una de las últimas, porque cada día es una, es que está enfermo. EL ABUELO ESTÁ ENFERMO. Paren rotativas que tu padre tiene tos.

Cuando tu padre está enfermo el mundo y el planeta entero debe saberlo, la humanidad debe estar debidamente informada y actualizada en tiempo real. Porque ¿sabéis qué es peor que un dramabuelo enfermo? Un dramabuelo MANCHEGO enfermo.

Viernes. 22:25h hora zulú.

Tu padre y tu madre se disponen a ver loquesea en la televisión.

Padre: “Uy iaia…cof…cof…que ya me empieza la tos, ya he pillado un garrotillo.”

Madre: “Bueno, tómate algo.”

Tres minutos y medio más tarde.

Padre: “¡Atchúúúús! ¿Ves? Ya lo he pillado. Uf, que malo me estoy poniendo por momentos…cof…cof….”

Un minuto más tarde.

Padre: “…cof…cof….uy ya tengo el cosquilleo en la garganta que precede al dolor inaguantable que precede a la fiebre fulminante Uf…ahora verás….me quedan dos semanas por delante de encontrarme fatal, vaya jodienda coño.”

Madre: “Bueno, no te agobies. Tómate algo a ver si lo cortas.”

Padre: “…cof…cof… ¿lo oyes? Esta tos ya no es como la de antes, ya me está dando fuerte….”

Dos minutos más tarde.

Padre: “Ya noto como me empiezan a doler las articulaciones, esto es que se acerca la fiebre, verás como en menos de 12 horas estoy fatal.”

Medio minuto y…

Padre: “Uf… Empieza a dolerme cuando trago. Si es que cada año igual, con el cambio de temporada me da el garrotillo. Si es que las corrientes son malísimas, ya lo decía mi madre, “hijo, cuídate de las corrientes en casa y tápate los pies que por ahí se pilla todo” y que poco caso le hacíamos a la abuela….ains…. Cof…cof….¿ves? Ea si es que ya estoy, ya estoy bien jodido.”

Madre: “A ver iaio, si te duele tómate algo para el dolor y mañana ve al médico.”

Padre: “¿Al médico? ¿Para qué? Si ya sé lo que me va a decir y lo que me va a dar. No, no, no, voy a hacerme unas hierbas de tomillo con eucalipto con siete kilos de miel, para poder seguir dando por culo”. (la última frase es cosecha tuya pero lo pensáis tu madre, tu hermana y tú al unísono).

**tu padre se levanta del sofá con los ademanes de una embarazada de septillizos en la semana 38**

Padre: “Ay… Ya se me ha puesto el dolor en todo el cuerpo. La fiebre es inminente…cof…cof… ¿oyes cómo ha cambiado la tos ahora?"

**Tu padre se dirige al estudio en lugar de al dormitorio**

Madre: "¿Pero no vas a meterte en la cama?"

Padre: "¿Sin actualizar el excel de la fiebre????"

**Tu madre pone los ojos en blanco y repita mentalmente el mantra “ommmmmmmm”**

**tu padre se mete en la cama tras blasfemar en el ordenador, se tapa con un nórdico, una manta de lana, otra manta de lana de llama chilena y llama a tu madre para que vaya a hacerle compañía.

Tu madre santa no, lo siguiente.

Padre: “Ay, que malito estoy y que poquito me quejo…jiji… Ay..iaia…guapa…me duele todo ¿ves? Estoy fatal, no sé yo si superaré esto…cof…cof…¿le hablarás bien a mis nietos de mí??” (verídico como la vida misma)

Madre: “Iaio, que es un catarro, que te vas a poner bien. No te agobies.”

Padre: “Uy no sé yo, escucha…cof…cof…”

Medio minuto más tarde.

Padre: “¿Sabes qué es lo que me iría bien ahora?”

Madre: “¿Un analgésico? ¿Unas gárgaras? ¿una piscina de morfina?”

Padre: “Un cocido madrileño y unas manitas de gorrino.”

Cuando se encuentra mal SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE se va a morir, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE actualiza su excel de la fiebre para poder después estudiarse a conciencia y SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE le apetece cocido. Es matemático. Se la trae al pairo que sea agosto y estéis  40 grados a la sombra, él se está muriendo y reclama su última comida: un cocido. 




Tu padre de desnutrición no se muere. Palabra. Y desde luego le va a pillar con el excel de la fiebre más actualizado que tu blog.

NOTA: Siempre pido aprobación del protagonista del post de turno y le paso el borrador para que me autorice a publicarlo. Cuando le pasé el borrador de este post a mi padre su respuesta fue, y cito textualmente: "No cambies nada, está bien así, pero pon que al final tengo razón y son ¡¡tres semanas hecho polvo!!!"

lunes, 16 de octubre de 2017

Orgía de quesos.

Este fin de semana te han invitado a una orgía de 189 quesos y 50 paladares adultos. Si eso no provoca orgasmos que venga Rocco y lo vea.

Mesa central preparada para el ataque.

Hace unas semanas te invitaron a formar parte de un jurado en un concurso de quesos en la Seu d’Urgell en la Fira de Sant Ermengol, y por supuesto fue procesar la palabra queso y aceptar sin comprobar si por agenda y logística te iba bien. Si iba a haber una orgía de quesos tú tenías que estar sí o sí, así que metiste tu culo y tu campo de nabos en el coche y para el Pirineo.

A cinco minutos de llegar a La Seu uno de los gemelos vomitó el desayuno encima de jomío y tuvisteis un pequeño momento de caos entre los gritos de asco de jomío, el malestar del vomitador y el despertar de golpe del otro que iba plácidamente dormido y no le hizo ni puta gracia encontrarse en mitad de ese festival de  arcadas y peste. Llegar llegasteis. Pero en lugar de llegar con tus tres vástagos concienzudamente conjuntados llegaste con dos hobbits con resaca y un elfo indignado, menos mal que siempre llevas mudas para todos.

Una vez allí despachaste a tu Comunidad del Anillo particular con su padre al pabellón infantil y te dispusiste a asumir tu rol de respetable miembro del jurado.

El jurado estaba compuesto por 50 personas, bueno 49 personas y tú, una fagocitadora compulsiva de queso.

Había 10 mesas con 5 miembros del jurado en cada mesa. Cuando te sentaste en tu mesa te percataste de la gravedad del asunto. Todos tenían más de 50 años menos tú. Todos eran expertos en quesos menos tú. Y todos habían sido jurado en ese concurso anteriormente menos tú.

Antes de comenzar la orgía liturgia hicisteis las presentaciones pertinentes:

“Hola, me llamo Fulanito, estoy jubilado pero he trabajado durante 45 años en una conocida casa como máximo responsable de una conocida marca** de quesos blablabla”.

“Buenas, yo soy Menganito de tal, y soy socio fundador de otra marca** conocida de quesos que blablabla”.

**No vas a hacer publicidad salvo que la marca en cuestión te envíe una nevera llena de quesos a casa, sin marcar y envasados al vacío. Aceptas desde Tranchetes hasta Cabrales. En ese caso haces publicidad y el pino puente en bolas.

Y así hasta que te tocó: “¿Y tú? ¿Qué relación tienes con el queso?”
Y tú: “¿Yo? Absolutamente pornográfica, yo he venido a gozarlo”.

A los cuatro dinosaurios con gafas de tu mesa se les saltaron hasta los empastes.

En la mesa había platos, cubiertos, copas, vino tinto, agua, pan y manzanas. No entendiste el porqué de las manzanas al principio pero cuando ibas por tu decimoquinto queso te las comías a pares.

La verdad es que fue una experiencia muy interesante de la que aprendiste muchas cosas, entre ellas:
  • Que el wasabi de los quesos es un queso que en catalán se llama “tupí” y que era como una tapa de jengibre, wasabi y amoníaco. Se te abrió hasta el culo al ponértelo en la boca.
  • Que no hay que engullir la muestra de queso como si no hubiera un mañana porque después es un follón a la hora de recordar qué queso era cada uno. Todos los platos de tu mesa quedaron llenos de queso salvo el tuyo que acabó vacío, y no quedó brillante porque te cortaste a la hora de chuparlo. En una cata de vinos hubieras sido la que no utiliza la escupidera, se bebe todo el vino y acaba borracha.
  • Que las manzanas resetean el paladar. Curioso.
  • Que no tienes un paladar muy exquisito porque te gustaron todos. Cada queso era mejor que el anterior y lo pasaste fatal cuando te instaron a decidirte por un top 3. Peor que si te hubieran preguntado a qué hijo quieres más.
  • Que tu marido se las apaña con los niños mejor de lo que creías porque pensabas que en algún momento tendrías que salir a socorrerle y para nada. Aparecieron al cabo de tres horas sonriendo y tan pichis, llenos de globos y de mierda hasta las orejas de montar en ponys, que no sabes si los montaron o los lamieron.
Disfrutaste como una enana, te pusiste de queso hasta decir basta, conociste a un montón de gente interesante, olía a pies que tumbaba e hiciste ventosa en la silla, lo que viene siendo una orgía en toda regla, vamos.

lunes, 18 de septiembre de 2017

(Casi) Cuarentona molona.

Este verano, y a un año vista de cumplir 40 primaveras, has decidido arrancar la operación Cuarentona Molona porque ya va siendo hora de que te tomes en serio lo de cuidarte un poco. Porque tienes que reconocer que no te cuidas una mierda. Puede parecerlo pero no. Y no es por no haberlo intentado, ojo, que tú ganas le has puesto sobretodo durante el desayuno que te pones fina a cosas healthies pero después ya te relajas y que les den por culo a los aguacates. 

Lo primero que quieres conseguir es hacer CONTROL+Z a los efectos colaterales de vivir cerca de los abuelos, que donde antes eras cóncava ahora eres convexa.

Y como últimamente vas falta de tiempo entre Iaioland, Barcelona y la gestión de los vástagos, te has lanzado al deporte de moda (o eso dicen): el running. Footing de t o d a l a v i d a d e D i o s.

Así que anoche decidiste salir a correr. Bueno, a vomitar. Madre que tortura...

Te enfundaste un condón negro en forma de mallas, un jersey de manga larga de esquiar (aquí se suda sí o sí, por esfuerzo, lipotimia o vergüenza, pero se suda) y a la calle.

Hacía décadas que no corrías. Bueno mentira, corres detrás de tus hijos cada día pero a intervalos cortos, sin rumbo fijo y soltando amenazas y nombres de hijos al tuntún,  y no es lo mismo. Te refieres a correr de verdad, concentrada, a marcarte un Forrest Gump en toda regla. Y a la que te pusiste te vinieron de golpe a la cabeza algunas cosas que no recordabas del hecho de correr:

1. Que no te gusta una puta mierda.

2. Que dejaste de correr desde que te operaron una rodilla y el traumatólogo te prohibió deportes de impacto. Tu inflamación de esta mañana os envía saludos.

3. Que necesitas un sujetacachetes porque sujetadores compresores ya tienes, pero te rebotan los mofletes del culo cuando trotas y es harto desagradable.

4. Que empiezas caminando y no acabas de encontrar el momento de ponerte a trotar de verdad, y vas hablando para ti misma:

 “Mejor unos minutos de calentamiento caminando. 5 minutos. 7 minutos. 12 minutos… Va. En cuanto llegue a ese árbol empiezo". 

Llegas. 

"Ahora sí. Empiezo dentro de dos minutos. A en punto que será más fácil controlar el tiempo”

22:30h.

Venga ahora.”

Y de repente piensas:

“¿Pero por qué voy a correr si no me persigue nada ni nadie? ¿¿A ver qué puta necesidad tengo de huir??”

5. Que no puedes olvidarte los cascos en casa y poner la música a todo trapo igualmente en el móvil porque eres una madre. Y las madres tenéis canciones como “De nada” de Vaiana o “Let it go” de Frozen en tu playslist preferida y justo se arrancan a sonar cuando estás pasando al lado de alguien.

6. Que duele el alma cuando corres. Notas como los pulmones se abren paso por el esternón para intentar trepar por el esófago y salírsete por la boca. Horroroso.

7. Que hacerte mayor también tiene sus ventajas porque la gente joven te mira raro pero no puede importarte menos. 


8. Que corriste sólo 12 minutos, de los cuáles del tirón sólo aguantaste 5 y que tienes que volver a recoger uno de tus pulmones tránsfugos.


Conclusión: no entenderás en la vida que gracia hay en correr. No te gusta, es aburrido y doloroso. Sin embargo hay gente a la que la hace tremendamente feliz y te gustaría ser uno de ellos, así que en pro de la operación Cuarentona Molona y mientras tus meniscos no se quejen (mucho) vas a seguir intentándolo.

¿Algún consejo?